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¿Una clausura justificada?

15-07-2000. Tarifa, Cádiz
Lothar Bergmann

He podido asegurarme de nuevo, que gracias a la labor de protección es posible ver el arte rupestre de esta singular cavidad en el mismo estado tal como fue descubierto por, D. José Bullón Lobato, hace casi un siglo. Gracias a la documentación fotográfica pudimos efectuar estudios comparativos con material fotográfico antiguo y estos corroboraron el perfecto estado de conservación de este importante patrimonio histórico.

Por otro lado tengo que dar una mala noticia. Hemos perdido el arte rupestre de la Cueva de Atlanterra (Tarifa) a causa de pintadas realizadas por desaprensivos. La Cueva de Atlanterra es una de las pocas cavidades estudiadas por un equipo multídisciplinar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (en 1996, bajo la supervisión de la Sra. Pinilla).

Colaboraron incluso geólogos y biólogos. A pesar de la importancia de esta cueva, la Junta de Andalucía demostró de nuevo su desidia en materia de protección y conservación de nuestro patrimonio histórico. No se realizo el cerramiento de la cueva aunque el cercano Hotel Sol-Atlanterra estaba dispuesto a correr con los gastos. Por desgracia detectamos en esta cueva ahora, cuatro años más tarde (12-07-2000), una multitud de pintadas que afectan a casi la totalidad de las manifestaciones prehistóricas.

Tengo la impresión, que la Junta de Andalucía esta interesada en el estudio del arte rupestre por parte de «amigotes» que le hacen otros favores, para después abandonar el yacimiento a su suerte. Parece que el único interés que tiene es facilitar la destrucción de estos lugares para ahorrarse gastos en medidas de protección y conservación.

La Consejera de Cultura Dª Carmen Calvo tuvo que comparecer ante el Parlamento Andaluz dos veces en 1999 por no haber realizado ninguna gestión para proteger el santuario paleolítico más importante de la provincia de Cádiz, la Cueva del Moro. Esta cueva fue presentada el 09-06-95 a los medios de comunicación por el Delegado Provincial de Cultura, quien calificó el hallazgo como "aportación muy importante desde el punto de vista científico". En su informe destacó: ‘Las manifestaciones de arte rupestre se consideran uno de los fenómenos más relevantes de la prehistoria europea, al mismo tiempo que uno de los más frágiles de cara a su conservación y protección. Es por esa razón por la que la propia Ley 16/1985» de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español prevé, en su titulo V, artº 40.2: «Quedan declarados Bienes de interés Cultural por ministerio de esta Ley las cuevas, abrigos y lugares que contengan manifestaciones de arte rupestre».

Pero a pesar de esto el abrigo quedó sin protección y sufrió en los años siguientes daños irreparables a causa de excursionistas incontrolados. Gracias a la larga lucha de los estudiosos locales - incluso contra las posturas de investigadores oficiales (Como las de M. Mas Cornellá) - se consiguió por fin la protección de este importante yacimiento.

Lo que pretende la Junta de Andalucía con la Cueva de la Pileta, cerrarla durante un espacio de tiempo de dos años, para realizar estudios del impacto de su explotación, es simplemente un disparate. El único estudio que realmente tiene importancia sólo se puede realizar en régimen de visitas: Estudiar el impacto antrópico sobre las manifestaciones prehistóricas y su soporte físico.

Por eso soy partidario de no cerrar la cueva al público, sino empezar con los estudios de todos los factores de una posible degradación en relación con el número y el tiempo de estancia de éste (temperatura, humedad, CO2, Rn222, etc.). Las experiencias adquiridas en los estudios de otras cuevas, como p.ej. la Cueva de Altamira o la maltratada Cueva de Nerja, aconsejan tal procedimiento porque de esta manera se consigue una base fundamentada para la planificación optima de la explotación y el número máximo permitido de visitantes por unidad de tiempo.

En la literatura existen numerosos ejemplos que hacen referencia a la importancia de una ventilación natural en la conservación de pinturas prehistóricas de recintos hipogeos. Sobre todo se ha hecho hincapié en los estudios de los tiempos de recuperación. En este aspecto «La Pileta» cuenta con la ventaja de tener aperturas naturales al exterior que facilitan un intercambio del aire de la cavidad e impiden acumulaciones de concentraciones peligrosas de CO2, la saturación del aire por humedad y un aumento de temperatura a causa de la presencia humana. Todos estos puntos deben ser objeto de estudios y necesariamente habrá que seguir con las visitas para obtener datos fiables sobre las variaciones de los parámetros microclimáticos causadas por ellas.

Un ejemplo: En la Cueva de Altamira, donde - restringido en número- se sigue con el régimen de visitas, se determinó que el deterioro de las pinturas se debía fundamentalmente a la condensación del vapor de agua (emitido por los visitantes) en el techo de la Sala. Este agua diluía la concentración iónica de las aguas naturales que bañan de manera continua el techo policromado. Al disminuir el índice de saturación, estas aguas empiezan a disolver el carbonato cálcico, el soporte físico de las pinturas. Uno de los estudios más importantes de Altamira era justo esto, contrastar la influencia de los visitantes en la humedad de la Sala en relación con factores como la temperatura, CO2, la ventilación y otros. Teniendo en cuenta las variaciones de todos los parámetros en función de los visitantes y determinando los tiempos de recuperación se estableció un régimen final de visitas.

Estoy seguro, que también la Junta de Andalucía sabe, que en la Cueva de a Pileta no existe la problemática que sufrieron otras cavidades que he hecho referencia, porque La Pileta cuenta con una buena ventilación gracias a grandes aperturas naturales. Con todo lo expuesto aquí puedo resumir: la Junta de Andalucía no tiene ni un solo argumento para cerrar la cueva.

Mi opinión en este asunto es que estas manifestaciones prehistóricas, que son un patrimonio de todos, no se pueden dejar en manos de una administración irresponsable e incompetente. Asegurar la conservación, difusión y transmisión a las futuras generaciones de este legado histórico-cultural, es una gestión que la familia Bullón ha demostrado llevar a cabo hasta la fecha y esta es una garantía que la Junta de Andalucía es incapaz de ofrecer. 

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