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Paleontología

Paleontology

Restos humanos de la Galería del Esqueleto Situación

Habrá que esperar hasta 1933 para que nuevos restos óseos, localizados al descubrirse nuevas galerías [1], aporten datos más precisos de la gente que habitó en la Cueva. La importancia del hallazgo, cuatro esqueletos, llevó al entonces Ministerio de Instrucción Pública a cerrar la Cueva, en espera del debido estudio. Conforme a ello, el 14 de junio la Junta Superior de Excavaciones encomendó a los profesores José Pérez de Barradas y Manuel Maura Salas, la realización de una inspección en la Cueva, que se efectúa en los días 1 y 6 de septiembre emitiéndose el correspondiente informe a primeros de 1936, bajo el título Nuevos descubrimientos en la Cueva de la Pileta (Texto completo).

Los restos se trasladaron a Madrid para su estudio, excepto un esqueleto y otros huesos que estaban muy adheridos a las concreciones. A continuación ofrecemos un extracto del trabajo publicado por José Pérez de Barradas [2]:

  • Esqueleto I foto.- Encontrado en la primera sala, estaba entre dos gours sobre los cuales el cadáver quedó apoyado. En uno estaba el cráneo [3] y el tronco desarticulado, revuelto, y en parte, vértebras y costillas, unidas entre sí y al suelo por concreciones calcáreas. Un coxal estaba a la altura del cuello. En otro gour se hallaron los huesos de las extremidades inferiores; los fémures, paralelos, nos indican que el cadáver quedó entre ambas cascadas y que la cal del agua permitió que se conservara de manera satisfactoria. Se trata con toda posibilidad de un esqueleto femenino joven, aproximadamente de unos quince años.
     

  • Esqueleto II.- Se hallaba en un rellano a la entrada de la sala del Monolito. Es un cadáver macerado en el agua del torrente, cuyos huesos fueron dispersos a corto radio de acción. Había desaparecido el cráneo. En un gour se encontró y recogieron vértebras, costillas, el sacro, el coxal izquierdo, la tibia derecha y el fémur izquierdo roto en dos trozos. En otro estaban el húmero y fémur derecho y en el siguiente la cabeza del fémur izquierdo y el cúbito izquierdo. Más separado estaba la tibia izquierda, pegada a una estalagmita, y el húmero izquierdo. En el interior de la sala apareció el coxal izquierdo.
    La edad de este esqueleto es, aproximadamente, de unos veinte años, pues las vértebras sacras no habían terminado de soldarse entre sí. Su talla es de 1,69 m.
     

  • Esqueleto III foto | foto | foto.- En el fondo de la sala del Monolito, conservado in situ. Se halla en un estado muy diferente a los anteriores, pues unos huesos son tan frágiles que se deshacen al menor contacto, mientras otros tienen consistencia pétrea por estar empastados en una corriente estalagmítica aún viva.
    Está tendido sobre la espalda con los brazos abiertos y sin cráneo, convertido en una masa pulverulenta; a su alrededor, manchando en el suelo, se nota un halo blanquecino, señal de la materia orgánica descompuesta que ha sido absorbida por la piedra. Es un esqueleto femenino de, a lo sumo, diecisiete años de edad, pues estaban separadas las siguientes diáfisis, a modo de ejemplo: proximal del húmero, distal del cúbito, ambas del fémur, proximal del calcáneo y la de los metacarpianos, metatarsianos y falanges.


Detalle del pie del esqueleto III.

  • Esqueleto IV foto.- Está situado en la sala del Ciprés Nevado. Su estado de conservación era pésimo por haber estado macerado por el agua del torrente y después por la humedad. El cráneo estaba deshecho y sólo se pudieron recoger el cúbito derecho, las mitades inferiores de ambos radios y del peroné izquierdo, varios huesecillos de la mano izquierda la rótula derecha y varios de los pies. También se recogieron dos incisivos, dos caninos, tres premolares y seis molares.
    Se trata, probablemente, de un individuo joven de edad similar al esqueleto II y de talla de 1,67 m.

¿Cual sería la desconocida tragedia de estos jóvenes en las entrañas de la tierra hace tantos siglos? La galería en la que se encuentran los restos es la más profunda de la Pileta y se accede a ella por un estrecho pasadizo que, en rápida pendiente, nos asoma a un abismo vertical de doce metros de profundidad. ¿Cayeron accidentalmente al fondo y deambularon perdidos sin posibilidad de retorno hasta perecer, o fueron arrojados allí víctimas de algún sacrificio humano?

Cerca del esqueleto III, en la pared y a la altura de un metro y medio, se ven las huellas en rojo de dos manos foto, una de ellas cubierta por una capa de calcita coloreada, testimonio de su antigüedad. Cómo se produjeron estas huellas plantea un problema de difícil solución. Probablemente es de alguno de los individuos encontrados, que perdido en aquella caverna, apoyase su mano cerrada impregnada de fango rojo, tanteando para buscar angustiosamente una salida.

  

NOTAS

1. El 14 de Abril de 1933 Tomás Bullón descubrió en la Sala de los Niveles (G. Lateral) una fisura que da acceso a una serie de nuevas galerías y en ellas, los restos óseos que se citan. En la exploración le acompañaban algunos entusiastas de la espeleología de Montejaque (José Giménez del Pozo) y de Ronda (Antonio Jiménez, Juan Becerra, Joaquín del Pino Guerra y Antonio Solís). Noticias relacionadas (2) (ver 1933). Carta relacionada (28-05-33. Manuel Melgar del Valle a Juan Temboury).

2. Pérez de Barradas, José. Esqueletos de la Cueva de la Pileta, Actas y Memorias de las Sociedades Españolas de Antropología, Etnografía y Prehistoria, tomo XV, Madrid (1953).

3. 03-02-17. Imagen del cráneo del Esqueleto I. Pérez de Barradas, 1961, en Las Cuevas neolíticas costeras de Granada y Malaga (CSIC).

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