Pedro Cantalejo Duarte.

Al brindárseme el prólogo de esta obra (1) sobre los orígenes del actual municipio de Benaoján, se me permite escribir unas líneas sobre un mito de la Prehistoria, puesto que, no cabe duda alguna, el nombre de esta villa va unido al Patrimonio de la Humanidad, a través de su Cueva de la Pileta. En principio no quiero olvidar a los que hicieron grande la Prehistoria de Benaoján a lo  largo   del  último   siglo,  ya próximo el centenario del descubrimiento científico (2) del yacimiento (1905), se trata de pioneros tan importantes como el Abate Henri Breuil, su compañero Hugo Obermaier, el ornitólogo
 

Foto de portada del libro: la "yegua preñada". Santuario de la Pileta.

W. Verner, el descubridor y explorador José Bullón y el príncipe Alberto de Mónaco, que hicieron posible la publicación de la monografía científica "La Pileta á Benaoján" en 1915.

Después vinieron otros investigadores, aportaron detalles interesantes, discutieron sobre cronologías, se descubrieron otras cavidades importantes: Ardales, El Higuerón (Rincón de la Victoria), Nerja, etc. consiguiendo que, actualmente, el conjunto de grandes cuevas con yacimientos prehistóricos en la provincia de Málaga, sea el más importante del Mediterráneo. A la cabeza de este grupo de cuevas prehistóricas, por sus valores cuantitativos y cualitativos dentro de la cronografía prehistórica destaca: La Pileta.

He tenido la suerte, desde el año 1974, de poder visitar en numerosas ocasiones la cueva, atendido siempre por los distintos miembros de la familia Bullón, herederos del descubridor y explorador, conservadores en los tiempos difíciles, de un legado histórico que, en algunos momentos, no tuvo la relevancia social y cultural que hubiera merecido por las autoridades.

Fueron momentos críticos para La Pileta, los tiempos, anterior y posterior, de la Guerra Civil, los mismos meses de la contienda, cuando pretendieron ocupar la cavidad y convertirla en refugio-polvorín, y otros periodos donde el estado no se preocupaba de este tipo de patrimonio.

Lo que hoy es un importante recurso cultural de Benaoján, hasta hace no mucho tiempo, disponía de un carril de acceso y no existía carretera entre Benaoján y la Estación de Jimera o Cortes de la Frontera. Entonces eso del turismo rural no estaba tan desarrollado como en la actualidad.

Y, sin embargo, La Pileta de Benaoján, era el referente del arte prehistórico del entorno Mediterráneo, fuera de ese gran foco, denominado por los prehistoriadores "Franco Cantábrico ". Un yacimiento citado y valorado en cientos de publicaciones científicas, divulgativas y/o escolares de todo el mundo.

La importancia histórica de este yacimiento, por tanto, trasciende de lo local y sitúa a Benaoján entre las grandes estaciones arqueológicas clásicas de la Prehistoria europea, a la altura de cavidades como El Castillo, La Pasiega, Altamira, Lascaux, Niaux. Rouffignac, etc. Todas ellas trascendentales hitos del primer arte europeo. Hoy, puede afirmarse que las distintas agregaciones artísticas de la Pileta cubren una horquilla cronológica de más de 25.000 años. Todo un orgullo para los actuales habitantes del Sur de la península Ibérica.

Los vestigios artísticos de la Pileta, arrancan muy al principio de la llegada a estos territorios del Sur de los primeros Sapiens Sapiens. Se sitúan, por tanto, en los orígenes de los humanos actuales que, sustituyendo en el paisaje a los anteriores ocupadores, los Neanderthales, fueron capaces de explorar el interior de las cuevas y dejar marcas indelebles de su ideología.

El Arte de la Pileta constituye, según nuestro criterio, un modo de expresión gráfico de la ideología de los grupos de cazadores-recolectores de principios del Paleolítico Superior. Estas bandas frecuentarían los territorios de caza del alto valle del río Guadiaro y las sierras del entorno rondeño, en las estaciones más benignas, dada la diferencia climática que existiría con la actualidad, ahora mucho más templada, en líneas generales.

Dado que durante el paleolítico Superior, la fauna existente en el Sur de la Península Ibérica seguía siendo la de caracteres más templados, pese a que la arboleda y la flora habría cambiado a tipos más fríos, estos cazadores capturaban y representaban animales característicos de un ecosistema prácticamente Mediterráneo, pese a vivir en un paisaje frío. Por eso, la fauna representada en las fases más antiguas de La Pileta, está vinculada a toros, caballos, cabras, ciervas, etc., junto a un mundo de signos abstractos, que ponen en evidencia la superestructura ideológica, muy compleja y completamente estructurada, de estos primeros exploradores de las galerías de la Cueva.

Hoy, parece claro que los cazadores del Guadiaro estaban relacionados con territorios situados más al Sur. Seguramente los campamentos de invierno se vincularían al entorno de la bahía de Algeciras - Gibraltar, incluso aprovechando los pasos naturales de Villaluenga, se acantonarían en espacios entre el río Guadalete y la Laguna de la Janda, todos ellos en la actual provincia de Cádiz.

Las comunicaciones con el interior, camino de la Depresión del Guadalquivir y a lo largo de las Béticas, fue seguramente fácil a través de los valles de contacto como los del río Guadalteba, los del Turón, Guadalhorce, Genil, etc., fomentando una relación necesaria y eficaz para el desarrollo de sus modos de vida y su economía.

Que La Pileta fue un gran referente en estos momentos claves del Paleolítico Superior ( 27.000 - 10.000 antes del presente), es más que evidente con sólo una visita al yacimiento, sus numerosas pinturas de fauna y sus magníficos conjuntos simbólicos no dejan lugar a dudas. Numerosas agregaciones de dibujos rellenando las distintas galerías de la cavidad en un largo periodo y como consecuencia de la necesidad cultural o ideológica de las bandas que frecuentaban estas tierras.

Con posterioridad, cuando cambió el clima y estos mismos grupos incorporaron modelos de producción de alimentos como el pastoreo y la incipiente agricultura, sin perder nuca su vinculación con la caza, la pesca y la recolección, la Cueva siguió siendo un referente ideológico y en sus paredes se materializaron numerosos signos en color negro, grafías repetitivas, próximas a los ideogramas de una preescritura.

Este lenguaje gráfico, existente desde el IV milenio antes de Nuestra Era en la Cueva de la Pileta, se encuentra en algunos otros yacimientos al aire libre del actual municipio de Benaoján. Pertenece a un mundo ideológico de pastores - cazadores - recolectores que, en esos momentos, incorporaban a su economía algunos cereales.

De estas fases de la prehistoria Reciente (7.000 - 1.500 antes de nuestra era), no conozco ninguna cavidad que contenga tan abundantes dibujos del denominado Arte Esquemático, reflejo de la importancia de este lugar en el desarrollo de las primeras comunidades que se asentaron definitivamente en el territorio.

No puedo olvidarme de la Cueva del Gato, yacimiento que ha tenido una suerte distinta que La Pileta, por culpa de no haber dispuesto de vigilancia ni control por parte de las autoridades responsables, habiendo vaciado, literalmente, el yacimiento arqueológico de esta importante cavidad. Que tengo que reconocer, se trata de una de las cuevas más espectaculares del Sur de la Península Ibérica.

Hoy, he tenido la suerte, después de casi treinta años de mis primeros contactos con Benaoján, sus cuevas y su hospitalidad, llena de alicientes como el de su gastronomía, de conocer a un joven investigador, con el que comparto un día de campo y de charla bajo un abrigo pintado hace cuatro o cinco mil años, que él y mi viejo amigo Ángel Recio descubrieron en la sierra de Benaoján, y que me pone en el compromiso de que escriba una especie de prólogo, para un libro divulgativo que sobre la Prehistoria de Benaoján se va a publicar.

Tengo que agradecer el gesto y animar a los herederos del lugar más importante del Sur de la Península Ibérica, dado que fue el referente ideológico y cultural durante más de 20.000 años, a los habitantes del actual término de Benaoján, a que sigan escribiendo "Su Historia" y la compartan con los demás con orgullo. Gracias.

Pedro Cantalejo Duarte
Coordinador Cueva de Ardales
-Comarca Guadalteba-
(1). Reproducido de: "Breve historia de la villa de Benaoján: la Prehistoria". Manuel Becerra Parra. Ed. Asociación Cultural El Castillón. 2002.
(2).
Nota fuera de texto: El descubrimiento físico de las representaciones rupestres que contiene La Pileta fue en 1905 (José Bullón Lobato) y el científico en 1912 (H. Breuil et al).
 

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